Hemorroides y fisura anal: un problema bastante incómodo

DOLOR | El cuerpo grita lo que la boca calla
28 Octubre, 2020

 

Casi la mitad de la población occidental padece algún síntoma relacionado con las hemorroides.

¿Estreñimiento?

Las causas más habituales que tratamos en fisioterapia de sangrado rectal son las hemorroides y las fisuras anales. Estas dos son patologías muy frecuentes tanto en el hombre como en la mujer (no son excluyentes aunque el embarazo aumenta las posibilidades de sufrir hemorroides) y tienen que ver la mayoría de los casos por el sufrimiento de estreñimiento. No importa tanto con el ritmo o la frecuencia con la que solemos hacer nuestras deposiciones, sino con la mecánica defecatoria: la forma como hacemos el esfuerzo para defecar.

Otras causas de las hemorroides: pueden ser producidas por diarreas continuas, dieta con alimentación picante o alcohol, tener mucho exceso de peso, pasar el día sentados, embarazo o factores hereditarios.

 

¿Sufriremos de hemorroides?

Todas las personas que hacen esfuerzo a diario para defecar acaban teniendo a lo largo de la vida hemorroides y/o fisuras. Las hemorroides son varices pélvicas, se consideran una inflamación de las venas rectales que en esos esfuerzos son estiradas hacia abajo y acaban saliendo fuera del esfínter anal.

Podemos tener hemorroides externas que pueden causar escozor, picor y muchas veces sangrado. Las varices internas no suelen ser visibles pero pueden ocasionar sangrado y dolor.

 

¿Fisioterapia?

Las crisis hemorroidales por unas varices agudas dan un cuadro de dolor anal intenso y generan una respuesta de espasmo muscular o de contractura muscular del esfínter anal y entonces ahí tenemos dos problemas las hemorroides y la contractura, a esta última patología se le llama anismo. Se asocia al dolor muscular y tienen un tratamiento diferenciado de las hemorroides.

La contractura del esfínter puede mantenerse en el tiempo si no se trata, la mejor opción es a través de la fisioterapia pélvica donde se aborda el dolor y se intenta que se relajen todos los músculos de la zona anal.

La fisioterapia se basa en la reeducación de la defecación y la normalización de toda la musculatura responsable de la evacuación. Esto se realiza con técnicas como el Biofeedback y la propiocepción, así como cambiar los hábitos alimenticios y de ingesta de líquido del individuo.

Se recomienda un tratamiento conservador a través de la fisioterapia para evitar que esa contractura llegue a la fisura.

 

¿Operación?

Si el paciente debe ser operado de hemorroides, porque su caso lo requiera o tenga grado 3 – 4 de hemorroides, es recomendable que se realice fisioterapia preoperatoria y postoperatoria para que el problema funcional de la contractura anal mejore.

Hemos visto casos donde después de la operación empeora el dolor porque la contractura sigue y lo ideal es recurrir a la fisioterapia como tratamiento de primera línea conservador, ver cómo evoluciona.

Siempre consulta al médico y al fisioterapeuta pélvico.

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